DESCUBRIENDO A LA MASONERÍA IV

CÁBALA, JUDÍOS Y MASONES
Publicado en enero 07, 2024, 10:35 am

En el número anterior, decíamos que la doctrina o filosofía masónica descansaba sobre dos pilares fundamentales: el Talmud y la Cábala. Dicho capítulo lo dedicamos a perfilar un poco el origen y esencia del Talmud. Este, lo dedicaremos a tratar de la misma forma a la Cábala.

Todo Estado, entre otros ingredientes, se fundamenta en una religión, y la masonería, como una especie de superpotencia que quiere controlar a todos los Estados, también tiene sus doctrinas fundacionales. El problema es que dicha doctrina tiene orígenes satánicos. Pero… ¿qué es la Cábala?

Empezaremos dando una muy buena definición de José María Caro Rodríguez (Cardenal Arzobispo de Santiago de Chile), que en su libro El Misterio de la Masonería dice lo siguiente:

Llámase cábala la doctrina esotérica u oculta que los judíos pretendían haber recibido por tradición oral desde Moisés, y aun desde el principio del mundo. Según los entendidos se encuentra contenida principalmente en los dos libros llamados Libros de la Creación y en el ―Zohar. Se pretende por los que siguen la cábala que es un comentario de los libros de Moisés que sólo los iniciados pueden hacer. La importancia de la cábala ha comenzado después del siglo décimo de nuestra era. El libro ―Zohar se atribuye con fundamento al judío español Moisés de León, muerto en 1305. Hay autores que distinguen una Cábala ortodoxa y una Cábala farisaica.

Es importante destacar la distinción que hace el Cardenal Caro aludiendo a dos cábalas, una ortodoxa y otra farisaica. Jesús, en los Evangelios, pone fin a la mentira de que los fariseos tenían alguna enseñanza oral de Moisés. Les dice que si Moisés fuera realmente su maestro, lo seguirían a Él (Jesús), no a su tradición (Juan 5,46-47). Aquí hay que observar un detalle muy curioso, y es que Jesús viene a decir, más o menos, que los fariseos no practicaban la misma doctrina que Moisés enseñó, sino que practicaban una doctrina diferente […]Porque, si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque él escribió de mí. Es decir… Existen dos tradiciones orales, que es a lo que podemos llamar “cábala”, una es la de Moisés y otra distinta la que desarrollan los fariseos. Por eso, el Cardenal habla de dos cábalas: una auténtica (la de Moisés) y otra falsa o farisaica contaminada de errores.

Tanto la Torá como el Talmud son entendidos por la religión judía como transcripciones fieles de la cultura oral antigua del pueblo de Israel. Pero a diferencia de la Torá, que se asume dictada por Dios al profeta Moisés, la escritura del Talmud se atribuye a antiguos estudiosos rabínicos, a fariseos. Por lo que podríamos concluir que muchos judíos no siguen a la Torá, siguen al Talmud, y la Cábala es el alma del Talmud.

Por poner un ejemplo más entendible de todo esto, diremos que se podría comparar (salvando las distancias) con la historia de los Reyes Magos y con la de Papá Noel. La historia de los Reyes Magos es real, pues los Reyes acudieron a adorar al Mesías, hubo pastores y tenemos textos bíblicos que corroboran que esta tradición popular tiene un origen bíblico. Sin embargo, la de Papá Noel NO.  ¿Cómo se convirtió San Nicolás en un habitante del Polo Norte que reparte regalos en Navidad rodeado de elfos y un trineo tirado por renos? Un proceso parecido es en el que ha derivado la cábala farisaica, con el agravante de que, partiendo de una tradición oral fehaciente, fue derivando en un culto satánico. Comenta el Obispo Caro:

Pues bien, tanto los autores masones, Pike, Mackey, como los antimasónicos, atribuyen a la Masonería un estrecho parentesco con la Cábala (satánica). Por lo que toca a la doctrina filosófica, tienen de común la identidad del mundo con Dios, o sea el panteísmo y consiguiente materialismo, el bisexualismo de Dios, al cual los autores americanos dan capital importancia, como si fuera el gran secreto de la Masonería.

El Ritual masónico denuncia con evidencia su origen judío: los símbolos, comenzando por la misma Biblia, el escudo de armas, en que se trata de desplegar heráldicamente las varias formas de los querubines descritos en la segunda visión de Ezequiel, un buey, un hombre, un león y un águila, las dos columnas del templo masónico, recuerdo este último del templo de Salomón; la reconstrucción del templo, que es la obra masónica, etc. Las leyendas y catecismos, tomados en gran parte de la Biblia (que utilizan textos bíblicos que luego pervierten), tergiversándola casi siempre al saber masónico, especialmente la leyenda de Hiram, que tan importante papel desempeña en el Ritual masónico. Las palabras o términos usuales, como los nombres de las columnas, Booz y Jakin, las palabras de reconocimiento y de pase, Tubalcaín, Shiboleth, Giblim o Moabon, Nekum o Nekam, Abibalc, etc. La importancia que se da a los números, cosa muy propia de la Cábala, es también otro testimonio de la influencia cabalística en la Masonería. Finalmente, los hechos, el reinado del terror, la explosión de odio satánico contra la Iglesia, contra N. S. Jesucristo, las horribles blasfemias en que prorrumpían los revolucionarios masones en Francia, no son más que la expresión y cumplimiento de las aspiraciones de las sectas cabalísticas y secretas que durante varios siglos venían secretamente en contra del cristianismo. Lo que los bolchevistas judíos en su mayor parte hacen ahora en Rusia contra el cristianismo, no es más que otra edición de lo que hicieron los masones en la Revolución Francesa.

En pocas palabras, viene a decir que en los rituales masónicos se ve claramente el origen cabalístico de los mismos. Y que la Revolución Francesa y la rusa son el resultado de la aplicación de las doctrinas de ese tipo de judíos que no viven la Torá, sino el Talmud y la Cábala.

La masonería no es más que una máscara con que el judaísmo (el farisaico, no todo el judaísmo) encubre ante las naciones sus manejos anticristianos y de universal dominación política y económica. La masonería no es más que un pobre instrumento, inconsciente por lo general, de una Suprema Dirección judía. Por eso, Ricardo de la Cierva acuñó de manera muy atinada la frase: No todos los masones son satánicos, pero todos los satánicos son masones. Dice Julio Meinvielle (Buenos Aires, 31 de agosto de 1905 – Buenos Aires, 2 de agosto de 1973, sacerdote argentino, filósofo tomista):

La Cábala judeo-masónica-demoníaca, recoge los errores de los viejos cultos paganos de Zoroastro, del brahmanismo, del budismo, de sirios y babilonios, de los caldeos, de Hermes Trimegistro, del gnosticismo, del maniqueísmo. Los recoge porque los encuentra en la Cábala. La Cábala es una mezcla de todas las viejas religiones paganas. La masonería es también una mezcla de todos los cultos paganos. Pero la Cábala es sobre todo la divinización del hombre; la divinización del hombre judío y la entronización de Satanás.

La Cábala es una mezcla de todos los cultos paganos. Los Dogmas de la masonería son de la Cábala judía, y en particular, los de su libro el Zohar.

Mons. León Meurin (nacido el 23 de enero de 1825 y fallecido el 1 de junio de 1895, arzobispo jesuita alemán) nos da una idea bastante ordenada de toda esta cuestión:

Si buscamos en la Historia, hallaremos en ella a la Masonería; si registramos en la Masonería, encontraremos la Orden extinta de Los Templarios; si buscamos en dicha Orden, junta con la Masonería, hallaremos la Sinagoga Cabalística; si investigamos en las tres juntas, veremos los antiguos misterios paganos, y , en fin, en el todo, veremos al propio Satán.

El Ángel Caído sedujo a los pueblos antiguos con sus doctrinas embusteras; el paganismo sedujo a los judíos, obstinados e hipócritas; el Judaísmo sedujo y corrompió a la Orden religiosa de los Templarios, y sigue engañando a la gran masa crédula de los masones.

En los siguientes capítulos ahondaremos más en las evidencias antes citadas de la influencia de la masonería en la Revolución Francesa y la implantación del comunismo en la Rusia de los zares. Y no solo en esos dos acontecimientos terribles de nuestra Historia, sino en la gran mayoría de las contiendas y genocidios acaecidos en los siglos pasados y en la actualidad.

Terminamos ya con un último apunte del Cardenal Caro, de su libro El Misterio de la Masonería:

Cougenot de Mosseaux refiere este hecho que confirma lo anterior:

Desde la recrudescencia revolucionaria de 1848, me encontraba en relación con un judío que, por vanidad, traicionaba el secreto de las sociedades secretas en las cuales estaba asociado y que me advertía con ocho o diez días de anticipación todas las revoluciones que iban a estallar en un punto cualquiera de Europa. Le debo la inquebrantable convicción de que todos esos grandes movimientos de los pueblos oprimidos, etc., son combinados por una media docena de individuos que dan sus órdenes a las sociedades secretas de toda Europa. El suelo está enteramente minado bajo nuestros pies, y los judíos suministran un gran contingente a esos minadores. En 1870, De Camille escribía a Le Monde, que en una gira por Italia había encontrado a uno de sus antiguos conocidos, masón, y habiéndole preguntado cómo estaba la Orden, le respondió: ―He dejado mi Logia de la Orden definitivamente, porque he adquirido la convicción profunda de que no éramos sino los instrumentos de los judíos que nos empujaban a la destrucción total del Cristianismo.

Corresponsal de España

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