DESCUBRIENDO A LA MASONERÍA XII

PALESTINA: UN CORTIJO DE LOS ROTHSCHILD
Publicado en abril 22, 2024, 9:14 am

Todos conocemos a esas personas que tienen opiniones a las que se aferran, por muchos argumentos que les demos en sentido contrario. Si al principio han pensado que algo era de una forma, ya podemos esforzarnos en hacerles que vean la realidad, que no vamos a conseguir que cambien de parecer. El propio Carl Sagan (conocido mundialmente por la serie Cosmos) relató en El mundo y sus demonios una anécdota reveladora: cuenta que una vez en Nueva York tomó un taxi y el conductor lo reconoció emocionado. Su primera pregunta fue si creía en los OVNIS, a lo que Sagan respondió que no. El taxista se ofuscó y terminó cortando la conversación abruptamente. Con su actitud, básicamente, demostraba que le daba mayor crédito a lo que había leído o escuchado sobre los extraterrestres que a lo que pudiera afirmar uno de los astrofísicos más notables del mundo.

Con el tema de la masonería ocurre algo parecido. Desde hace más de tres siglos se han ocultado las interferencias que la masonería ha tenido en casi todas las guerras importantes. La historia que mucha gente conoce está “descafeinada” de «sustancia masónica», y es realmente difícil conseguir que muchas de esas personas se acostumbren ahora a tomar ese “café histórico” en su pureza real (es decir, con la «cafeína masónica» que en realidad contiene). Pero como dice el Evangelio en Juan 4, 37: Unos son los que siembran y otros los que recogen, por lo cual seguiremos sembrando esta realidad al margen de los resultados visibles o no que podamos conseguir. En este artículo continuaremos tratando el tema de la masonería en los Estados Unidos.

El 4 de marzo de 1913 es elegido el presidente número 28 de los Estados Unidos, el señor Woodrow Wilson. Este presidente fue profesor de la Universidad de Princeton, y mientras estuvo en dicha Universidad tuvo una relación con la esposa de un profesor becario. Poco después de acceder a la Casa Blanca recibió la visita de Samuel Utermyer (abogado, líder civil y millonario judío-americano, cuyo padre fue teniente en el Ejército Confederado y murió poco después del final de la Guerra de Secesión), que venía en nombre de un importante bufete de abogados en relación con un chantaje por la suma de 40.000 dólares por silenciar la antes mencionada relación que mantuvo el presidente en Princeton.

El presidente Wilson no tenía esa suma para pagar el silencio de la mujer con la que tuvo la aventura, pero Utermyer se ofreció a pagarla de su bolsillo si a cambio el presidente, en la primera vacante que surgiera para la Corte Suprema, se comprometía a nombrar un candidato recomendado por él. A partir de este momento el presidente Wilson quedó en manos de la élite, y algunas de las cosas que haría posteriormente no fueron en beneficio del pueblo estadounidense, como fue entrar en 1917 en la Primera Guerra Mundial y poner en manos de las élites sionistas el control de la Reserva Federal (cosa esta última que lamentó el propio Wilson de manera pública antes de su muerte).

En torno a la Reserva Federal existen dos fraudes de extrema gravedad que hay que resaltar en este artículo. El primero tiene que ver con la manera en que se produjo su creación en 1913. Y el segundo, cuando quedó el dólar sin ningún respaldo en oro.

El 22 de diciembre de 1913 un pequeño grupo de banqueros sionistas le quitaron al Congreso estadounidense la facultad de emitir la moneda y se la adjudicaron a ellos mismos, creando la Reserva Federal. Esta transición se produjo de manera totalmente fraudulenta y aprovechando la debilidad de Wilson, al que tenían totalmente en sus manos. Esperaron a la Navidad, cuando el Congreso había suspendido sus sesiones, y aprovechando que los congresistas que se oponían a la creación de la Reserva Federal se habían marchado de vacaciones, quedaron solo los que estaban a favor. En un solo día la aprobaron en la Cámara Baja, pasándola al Senado esa misma noche, que también la aprobó. Cuando se la presentaron a Wilson para firmarla, argumentó que no se podía hacer eso estando el Congreso en receso, y se negó. Pero entonces los banqueros sionistas que financiaron la campaña del presidente le apretaron las tuercas y firmó.

Ante tan inaudito hecho, el congresista Charles Lindbergh (el famoso aviador), afirmó: La ley establece el más gigantesco acto de confianza en la tierra. Cuando el Presidente firme ese proyecto de ley, el gobierno invisible del poder monetario será legalizado… El crimen más grande de todos los tiempos es perpetrado por el presente proyecto de ley de banca y moneda.

Desde ese momento y hasta nuestros días, por muy inverosímil que parezca, no es el Gobierno de los Estados Unidos el que emite su propia moneda. Es un pequeño grupo privado que tiene la facultad de emitir alegremente el dinero y además pedirle intereses al Gobierno por el dinero que le suministra. Al principio, ese dinero estaba respaldado por oro, pero a partir del año 1971 dejó de estarlo. No fue este el único servicio que prestó el presidente Wilson a la masonería, como veremos a continuación.

En 1897 los Rothschild organizaron el Primer Congreso Sionista (movimiento político nacionalista que propuso desde sus inicios el establecimiento de un Estado para el pueblo judío). Este primer congreso se tendría que haber celebrado en Múnich, pero debido a la oposición de los judíos locales (que estaban bien establecidos y no quisieron que se les relacionara con esta Organización) tuvo que ser trasladado a Basilea (Suiza).  Dicha reunión fue presidida por un personaje llamado Theodor Herzl, judío asimilado (aquellos que, aun siendo judíos, según las leyes religiosas, han abandonado todas sus señas de identidad: ni religión, ni idioma, ni cultura, ni empatía grupal).

El movimiento sionista acariciaba la idea de fundar un Estado judío en Palestina, aunque a nadie se le escapaba la idea de que esas tierras estaban habitadas por pobladores árabes que comenzaban a percibir dicha iniciativa como una extensión del colonialismo europeo.

En 1893, Edmond James de Rothschild visita Palestina y posteriormente provee los fondos para crear las primeras colonias judías con el objetivo a largo plazo de crear un país de su propiedad. Esto también recuerda mucho la invasión de Texas. El proceso comenzó a principios del siglo XIX cuando el Gobierno mexicano permitió que los colonos estadounidenses se mudaran a Texas, que entonces era parte de México, con la condición de que se convirtieran en ciudadanos mexicanos y desarrollaran la economía. En 1835, los colonos texanos declararon su independencia de México, y en 1845 pasaron a formar parte de Estados Unidos. Una bonita jugada.

Los judíos que se habían instalado en Palestina empezaron a darse cuenta de que no había ningún altruismo patriótico ni religioso tras la intención de los Rothschild de crear un Estado judío, y es en 1901 cuando los colonos judíos que ya estaban establecidos envían una delegación para solicitarle a Edmond James de Rothschild lo siguiente:

Si quiere que se mantenga el Yishub (judíos que comenzaron a asentarse en el territorio desde 1882 hasta el establecimiento del Estado de Israel en 1948), en primer lugar, saque sus manos de allí y permita a los colonos corregir por sí mismos lo que sea necesario corregir.

A lo que Edmond James de Rothschild contestó: 

Yo creé el Yishub, solo yo. Por lo tanto, ningún hombre, ni colonos, ni las organizaciones, tienen derecho a interferir en mis planes.

Tras la Primera Guerra Mundial, Mosul, Palestina y Transjordania pasaron a manos británicas, algo que podemos conectar con un episodio bastante curioso que ocurrió en 1916. En ese año, Alemania estaba ganando la guerra y ofreció el armisticio (acuerdo que firman dos o más países en guerra cuando deciden dejar de combatir durante cierto tiempo con el fin de discutir una posible paz) a Gran Bretaña sin exigir reparaciones de guerra, cosa que los británicos estaban considerando; pero entonces, los Rothschild entraron en acción y, a través de un agente suyo, Louis Brandeis (miembro activo del movimiento sionista), enviaron una delegación sionista desde Estados Unidos a Inglaterra con la promesa de involucrar a los americanos en la guerra en apoyo de los británicos, si estos se comprometían a darles la tierra de Palestina a los Rothschild. Cosa curiosa y que demuestra el poder que tenía y sigue teniendo esta familia, porque la prensa americana, que hasta ese momento era pro-Alemania, comenzó una campaña publicitaria en su contra con el fin de manipular al pueblo americano y ponerlo en contra de los alemanes. Aún sorprende mucho más que los Rothschild consiguieran meter a Estados Unidos en la guerra, puesto que se da el caso de que en 1916 el presidente realizó una campaña por su reelección con el slogan “Woodrow Wilson”, “Él nos mantendrá fuera de la guerra”.

Esa campaña de difusión masiva estuvo a cargo del anteriormente mencionado Louis Dembitz Brandeis, llevada a cabo con tanta eficacia que consiguió que el propio presidente Wilson renegara de su lema electoral. De esta manera, los Rothschild cumplieron con su promesa de involucrar a los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, y los ingleses también cumplieron cediendo Palestina a este grupo sionista, cosa que quedó por escrito en un documento llamado “La Declaración Balfour”. Dicha declaración fue llamada así en honor al Ministro de Asuntos Exteriores británico Arthur James Balfour. Declaración que se expresaba en los siguientes términos:

Ministerio de Relaciones Exteriores, 2 de noviembre de 1917

Estimado Lord Rothschild. Tengo el agrado de dirigirle a usted, en nombre del Gobierno de su Majestad, la siguiente declaración de simpatía con las aspiraciones judías sionistas, que ha sido presentada y aprobada por el Consejo de Ministros.

El gobierno de su Majestad ve favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío, y usará sus mejores esfuerzos para facilitar la consecución de este objetivo, quedando claramente entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías en Palestina, o los derechos y la condición política de que gozan los judíos en cualquier otro país. Le agradecería poner esta declaración en conocimiento de la Federación Sionista. Le saluda atentamente:

 Arthur James Balfour

Tras la guerra, en 1919 se estableció la Conferencia de Versalles para decidir las reparaciones que los alemanes debían de pagar a los vencedores tras la Primera Guerra Mundial. Una delegación compuesta por 117 sionistas y encabezada por Bernard Baruch (accionista, filántropo, estadista y asesor político estadounidense de origen judío, consejero del presidente Woodrow Wilson en defensa nacional y términos de paz), sacó a la luz el tema del ofrecimiento de Palestina para los sionistas. Fue entonces cuando los alemanes se dieron cuenta del porqué los Estados Unidos se habían aliado contra ellos y quiénes fueron los inductores. En ese momento, los alemanes se sintieron traicionados por los sionistas.

Esta Conferencia fue utilizada también como un intento de los Rothschild para establecer un gobierno mundial con el pretexto de poner fin a todas las guerras, y querían ponerle el nombre de “Liga de las Naciones Unidas”, pero no obtuvieron el apoyo de la mayoría de los países, por lo que no prosperó la idea, aunque sirvió de base para la instauración futura de “Naciones Unidas” como primera piedra para la dominación mundial.

Analizando el hecho de que Edmond James de Rothschild empezó en 1883 comprando tierras en esa zona, sumando el ofrecimiento de paz de los alemanes a los ingleses y agregando el ofrecimiento Rothschild de involucrar a los Estados Unidos en la guerra… podríamos plantearnos como hipótesis que, sin la interferencia de esos señores, la Primera Guerra Mundial podía haberse evitado. Tampoco sería extravagante pensar tras analizar estos datos, que la Primera Guerra Mundial fue el precio que pagó el mundo para que los Rothschild se hicieran con un cortijo llamado Palestina. Y como siempre, el mundo pone los muertos y ellos ganan las guerras.

Corresponsal de España

Corresponsal de España

Leave a Reply

  • (no será publicado)