MÁS PROBLEMAS EN EL PAÍS DEL NORTE

Publicado en mayo 15, 2024, 8:25 pm

Recientemente, en los EE.UU., un proyecto de decreto ha despertado antagonismo por el peligro de contrariar la Primera Enmienda de la Constitución de este país, que es la libertad de expresión. Este decreto se denomina “Antisemitism Awareness Act”, y su traducción en castellano no tiene mucho sentido para los hispanoparlantes; sería como “estar despierto o consciente de que hay antisemitismo”. Este decreto usa un lenguaje bastante ambiguo para determinar cómo sería el antisemitismo al que se refieren y cuáles sus parámetros, aunque la formulación del mismo está basada superficialmente en la definición usada por la organización IHRA (por sus siglas en inglés de International Holocaust Remembrance Alliance), que define el antisemitismo así:

Antisemitismo es una cierta percepción de los judíos, que se puede expresar en el odio hacia ellos, e incluye manifestaciones retóricas y físicas, no solo en contra de las personas, sino de sus propiedades, dinero y edificios religiosos.

Esta propuesta no estará para votación pronto, pero ya muchos congresistas han dicho que votaran NO, ya que la consideran anticonstitucional. Veintiún republicanos, incluyendo Byron Donalds, del estado de Florida, y setenta congresistas demócratas también se oponen a este decreto por la misma razón, incluyendo la idea de que no se podrían mencionar algunas cosas que están en la Biblia, como que Jesús fue mandado a matar por el tribunal judío de la época.

La Iglesia Católica ya ha aclarado su postura en cuanto al tema, y desde hace mucho tiempo declaró que Jesús no fue asesinado colectivamente por los judíos ni que los judíos son responsables colectivamente, sino que el Sanedrín, que era el tribunal y consejo supremo de los judíos en los tiempos post-exilio, liderado por un alto sacerdote con jurisdicción en lo religioso,  civil y criminal, fue el que ordenó su muerte.

Parte del decreto también incluye la penalización por criticar a gobiernos extranjeros, especialmente los que son aliados de EE. UU.

Muchos de ellos, atentos a tomar control por la fuerza o la “ley”, surgen de la evidente falta de control del actual presidente de los EE. UU., uno de los peores presidentes que ha tenido este país, miembro del partido demócrata por más de cincuenta años, un dinosaurio que tendría que haberse retirado ya, pero que el Partido Demócrata sigue abusando de él y siendo nada más que una figurita conocida que pertenece más a un museo que a ser jefe de Gobierno.

Los medios, que son el arma propagandista del Partido Demócrata, tratan de ocultar el comportamiento del presidente a toda costa, su desorientación cuando lee mal el teleprónter (tecnología consistente en una pantalla transparente donde se escriben los discursos), cuando confunde el nombre de las personas, cuando nombra a personas que están muertas y los comentarios fuera de lugar que a menudo acompaña con una risa coqueta o con respecto a niñas, así como sus consejos de que no se casen, haciendo el hazmerreír de la mayoría y el bochorno de pocos, como también el centro de muchos sketches cómicos al respecto.

El deterioro de su salud mental no se puede tapar más, pues la demencia está muy avanzada, y los que están detrás tomando las decisiones en un país plagado con problemas están nerviosos, especialmente después de tantas manifestaciones y la creciente antipatía a Israel, un país aliado.

Los ciudadanos americanos están cansados de guerras y de todo el dinero que sale a países para ayudar a continuar esas guerras, como por ejemplo la guerra de Ucrania con Rusia, que no va a ninguna parte, y desde octubre la guerra entre Israel y Gaza, a través de Hamas, entre otros conflictos que ni siquiera se mencionan. El P.M. Benjamín Netanyahu presiona a los EE.UU. para que le manden más dinero con qué comprar más armamento, armas que son vendidas por los propios EE.UU. Ante la pregunta de un periodista si esta práctica es ética, la senadora Greene explica que son armas de última generación que deben ser probadas en algún lado y es mejor que no sean probadas en nuestro territorio, así que al plan lo vemos como ventajoso. Sin palabras.

No hay dudas de que las guerras son un gran negocio para los países, pero la ciudadanía está cada vez más opuesta a estos conflictos que nunca se resuelven satisfactoriamente y en forma definitiva. En varias universidades americanas está habiendo manifestaciones a favor de Palestina/Gaza, lo cual ha provocado varios despidos de autoridades universitarias, cambios de rumbo, propuestas de decretos como al que me estoy refiriendo, y listos para coartar la libertad de expresión.

Otros analistas han ido más lejos en sus especulaciones y dicen que estas manifestaciones son provocadas o manejadas por “los sospechosos de siempre”, ya que pocos son estudiantes, pues la mayoría son caras conocidas, actores contratados para montar un show, figuritas repetidas para el FBI, o sea, los mismos que han participado en el movimiento BLM o Antifa.

Estos eventos justificarían la existencia de decretos que ajusten más el torniquete en la libertad de expresión, como bien el film Crisis Inc. lo muestra: se crea una crisis y se aparece con la solución, un modus operandi bastante común en las esferas de poder. El problema fundamental es que la gente, después de la tan mentada pandemia, ha perdido la confianza en las figuras de autoridad.

Un año electoral debería ser más balanceado, pues así la gente se puede concentrar en los candidatos y sus propuestas, pero no es así en el actual periodo electoral, ya que el país está perdiendo el orden institucional y cada vez más se asemeja a una república bananera con abundantes problemas domésticos e internacionales, y, en medio de todo eso, Biden dice que quiere ser el líder del nuevo orden mundial y del poder global centralizado. Cartón completo.

Corresponsal de Estados Unidos.

Corresponsal de Estados Unidos

Artículo siguiente

LOS PELIGROS DEL YOGA

Leave a Reply

  • (no será publicado)