Las aventuras erótico-literarias del hoy cardenal Víctor Manuel Fernández

Publicado en junio 11, 2024, 1:44 pm

Empiezo con un comentario de un artículo en Mundo Católico acerca de la reputación que precede al ahora prefecto para el Dicasterio de la Doctrina de la Fe Católica, cargo que también ocupó alguna vez el deceso papa Benedicto XVI.

El papa argentino Francisco nombra en julio del año pasado en este cargo al cardenal Víctor Manuel Fernández, también conocido como el “Tucho” Fernández, el mismo que escribió libros de orientación erótica y hasta blasfema que él alega escribir “para ayudar a los jóvenes de su diócesis”. Uno de estos libros es el libro del beso o, con un título más rimbombante, Sáname con tu boca: el arte de besar. Este libro fue escrito por el ahora prelado cuando tenía 33 años, a sus diez años como sacerdote, en la diócesis de Río Cuarto, Córdoba. En este libro, aparte de consejos prácticos de técnicas besatorias, agrega reflexiones teológicas en el acto de besar.

En 1960, catorce años después de que San Juan Pablo II fue ordenado como sacerdote, también escribió un libro llamado El comercio del joyero, una obra en tres actos acerca del matrimonio. En su momento esto también atrajo la atención del público, aunque el matrimonio es un sacramento muy importante para los católicos y la cosa no llegó a mayores.

En este caso, la elección del Cardenal Fernández atrajo la atención de saber quién era este argentino que el Papa había nombrado, y en la búsqueda de esta información varias de sus obras eróticas escritas, siendo ya un sacerdote, salieron a la luz acarreando la controversia normal de alguien que ocupa un puesto tan importante dentro de la Iglesia católica.

Cuando fue interrogado al respecto, él se explica que fueron “ideas de su juventud” y que en realidad lo escribió para el grupo juvenil de su parroquia y para ayudarlos en su catequesis, y no para un grupo adulto, aunque él incluye algunos poemas de otros autores y otros de su propia autoría. Parece ser que convertirse en poeta fue su primera vocación.

En otra de las declaraciones del cardenal Fernández, indica: Una pareja con mucho sexo, con mucha satisfacción sexual, pero pocos besos o con besos que no dicen nada, se excavan, en cada acto sexual, ellos mismos, la tumba del amor. Debemos recordar que Río Cuarto en ese momento tenía una Universidad (todavía la tiene) y no más de ciento cincuenta mil habitantes, y que él escribió esto para los jóvenes de su parroquia. Al mirar por satélite qué encontramos alrededor de la parroquia, vemos varios negocios familiares como heladerías y un bar, también una gomería. Los hijos adolescentes de estas personas eran los que recibían los consejos muy apropiados del ahora prelado en la Ciudad del Vaticano.

Otro ejemplo de su pensamiento es cuando comenta que muchas prostitutas se prestan a todo tipo de juegos sexuales, pero no se dejan besar por nadie”, consejos que nos vienen a la mente como prioridad cuando se habla con los jóvenes en el contexto parroquial treinta o más años atrás.

En un artículo de Associated Press, que lo critica, hace que cambie su declaración y “aclara”: Escribí esta catequesis con un grupo de jóvenes que me dieron las ideas, detalles, historias y poemas, dejando entrever que no son sus experiencias personales.

Incluye en este libro poemas eróticos de trece autores para “motivar a los jóvenes a besar”, como Alexaindre y Gil de Biedma, Monvel (En un cuarto de hotel), Marwan (La hermosa en la orgía) o Dicenta (Lujuria). No podemos dejar de notar que el Cardenal Fernández conoce la literatura, y su amor por la poesía es evidente, aunque estos libros no han sido incluidos en la oficina de prensa del Vaticano como trabajos literarios pertenecientes al cardenal.

Otro libro del cardenal Fernández, La pasión mística, que lo escribió en 1998, ha salido a la luz recientemente y se ha constituido en otro escándalo. En este libro, Fernández describe orgasmos femeninos y masculinos y compara esas experiencias con la intimidad con el mismo Dios; también sugiere que los actos homosexuales pueden coexistir con la Gracia de Dios, a veces.

La Pasión Mística contiene una presentación y nueve capítulos: El fuego del amor divino; un pozo de pasión sublime; una loca historia de amor; pasión mística; hasta el fin; hermosa mía, ven; orgasmo masculino y femenino; el camino hacia el orgasmo y, el último capítulo, Dios en el orgasmo de la pareja.

En el capítulo cinco, el ahora prelado sexualiza las experiencias de los santos. En el capítulo “Hasta el final” escribe acerca de la Venerable Angela Foligno, una monja del siglo XIII que disfrutaba de sus místicos encuentros con Dios, una sublime experiencia mística que Fernández describe de esta manera: Pero vean cómo Angela continúa diciendo que su experiencia no es solo espiritual, sino también física y corpórea. Su alegría mística tiene todas las características de un orgasmo.

Otras descripciones son demasiado gráficas para mencionarlas en este artículo, pero para muestra basta un botón, aunque el artículo describe diferentes ideas tratadas en este libro y pueden leerlo, en inglés, en lapantoin.org bajo el título Vatican’s Chief Guardian of Doctrine wrote pornographic Blasphemous Book.

No está de más aclarar que el libro no se puede encontrar en ningún lado, salvo en la casa de aquellos que lo compraron cuando salió, pocos o muchos que hayan mostrado un interés, pero han tratado de limpiar un poco el pasado del ahora cardenal a cargo del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, aunque el artículo del Lepanto Institute lo incluye, ya que ellos hicieron la investigación después de conseguir una copia.

Corresponsal de Estados Unidos.

Corresponsal de Estados Unidos

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