UNA HISTORIA NEOYORQUINA

Publicado en julio 07, 2024, 10:07 am

La siguiente historia fue contada después de que el hijo rescatara a su madre de un famoso gerontólogo neoyorquino, el Dr. Michael Perskin. Una de las acusaciones del hijo de la señora, en esta historia publicada por Brucha Weisberger en junio de este año, es que el doctor Perskin receta medicinas con poca probada eficacia y con muchos efectos secundarios, y lo ha hecho así toda su vida.

Una de las drogas que claramente las especificaciones indican que no puede ser usada por largos periodos es el medicamento AMBIEN, que es una droga para los que sufren insomnio. La señora G., paciente del doctor Perskin, ha estado bajo AMBIEN por más de diez años.

Otras drogas, como Zolpidem, Eszopiclone y Zaleplon, que cumplen con el criterio americano Beers, tienen la advertencia de que ninguna de ellas pueden ser administradas después de los 65 años de edad, según recomendación de la Sociedad Geriátrica Americana.

La señora G, según como su hijo describe la situación, caminaba sonámbula, cosa que le produjo la caída en la cocina donde su hijo la encontró al día siguiente con la cadera rota. Después de la cirugía, su mismo doctor no la chequeó, y cuando el hijo le comentó acerca del sonambulismo y la manera de comer sin control de su madre después de que empezó con la droga, el doctor negó que ello tuviera algo que ver. Esos síntomas, incluso la desorientación diurna, terminaron cuando se suspendió la ingesta de la droga, decisión no aconsejada por el médico, sino por una conversación entre la señora G y su hijo.

Otra droga que el mencionado doctor le dio a la señora G. fue para la diabetes, droga que también tiene sus efectos secundarios y que la señora rechazó, ya que ella tenía diabetes tipo dos que es estabilizada con una dieta adecuada. Otra de las drogas con mala interacción con otros medicamentos y muy controversial al momento son las que contienen estatinas para el control del colesterol. Si hemos notado que el índice que determina el límite del colesterol cada vez es más bajo, eso conduce a que haya más personas “con” colesterol. Cuando yo era joven el índice era 250, y más de eso era “peligroso”, y ahora se sabe que el colesterol tiene una función muy importante en el cuerpo. La droga para el colesterol es una de las más vendidas en los EE.UU. junto a los antidepresivos.

Uno de los dos únicos trabajos médicos que el Dr. Perskin publicó es uno en colaboración en febrero de 2013, en el cual da consejos para contrarrestar la resistencia de la gente contra la vacuna de lo que conocemos como culebrilla, pero que es una manifestación del herpes zóster que está dormido en el cuerpo de las personas que han sufrido de varicela. Y luego de ello se convirtió en un gran promotor de la vacuna contra el shingles (culebrilla), vacuna que también le ofreció enérgicamente a la señora G, la cual debía aplicarse, aunque no hay ningún estudio que muestre su eficacia, pero que tiene efectos secundarios, como casi todas las drogas. No se me ocurre ninguno con la aspirina o ácido acetilsalicílico. Hay casos de gente que casi se muere o con largos efectos secundarios después de ponerse la vacuna de shingles. La vacuna de zóster, como la llama el autor, fue sacada del mercado en 2020 sin fanfarrias después de varios juicios.

Cuando la pandemia aparece, el doctor Perskin está a la cabeza de recomendar la terapia génica o, como la gente comúnmente la conoce, la vacuna contra el COVID, que hemos mencionado extensamente en este portal durante la pandemia y aconsejando prudencia.

La tan mentada vacuna no protege a ninguna persona y provoca mucho daño, como vemos en los casos de personas con cáncer turbo, como se lo llama en el país del Norte, enfermedades de corazón y otras condiciones, especialmente en personas jóvenes, y con el aumento del índice de mortalidad al triple entre personas de veinte y cincuenta años, aparte de todo lo que está por venir y de lo cual seguiremos siendo testigos a partir de ese experimento en la población mundial, de una droga que nunca deberían haber puesto en el mercado mediante los protocolos correctos, para lo cual necesitaron una “situación de emergencia”, cuando este virus ya era conocido con otros nombres y tiene su tratamiento. Esta vacuna también fue ofrecida por el Dr. Perskin a la neoyorquina señora G. Cuando ella se negó a recibir la vacuna COVID, el doctor acusó a su hijo, que estaba allí por ser el que la cuida y la acompaña a las citas médicas, de ser un abusador de ancianos.

Sabemos que cada vez que un paciente se vacunaba en EE.UU., el medico recibía, ahora no, ya que esto quedó expuesto como una gran estafa, USD 150 por paciente, como mínimo. Hagan el cálculo de cuántos pacientes ve un doctor por año. En los hospitales, por cada paciente COVID que recibían, el Gobierno les daba USD 13.000, así que se imaginarán todos los pacientes que tenían COVID, incluyendo hasta los que se habían quebrado algún hueso.

La historia termina cuando la madre le dice al doctor que ella está muy bien y que el hijo no tiene nada que ver en el asunto de negarse a recibir la “vacuna” y que va a asumir sus riesgos. Esta mujer ha sobrevivido a muchos abusos de parte del sistema médico neoyorquino, pero que es una constante en un país que rige su medicina con un sistema de protocolos que beneficia a los que hacen dinero, lo que se vio expuesto durante la pandemia.

Espero que la Argentina aprenda de los errores de los “grandes” y tengan más libertad para encontrar sus propios caminos de acción sin presiones políticas internacionales de ningún tipo. Gracias al Cielo, el tratado global de pandemia fue rechazado, al menos por ahora.

El artículo termina con nuevas noticias acerca de la historia de la señora G. Mientras ella todavía está viva en medio de esta tiranía médica, cuatro de sus amigas, vacunadas hasta con cuatro inyecciones, están muertas. La amiga uno con turbo cáncer; la amiga dos, anemia aplásica; la amiga tres con un ataque al corazón provocado por coágulos en sus arterias y la última también con cáncer rampante y agresivo que la mató en menos de tres meses.

Quizás estemos siendo testigos presenciales de una eutanasia masiva para la gente de más de cierta edad.  Eso me recuerda la película de La guerra de los cerdos.

Corresponsal de Estados Unidos.

Corresponsal de Estados Unidos

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